Un ayuno prolongado suele referirse a pasar más de 24 horas con poca o ninguna ingesta calórica. A diferencia de un horario diario como 12/12 o 16:8, puede aumentar las exigencias sobre hidratación, glucosa, medicamentos y estado nutricional. Los cambios metabólicos existen, pero no prueban que ayunar más tiempo sea mejor ni seguro para todas las personas.[1][2]
Puntos clave
- Durante un ayuno largo el cuerpo pasa de usar glucógeno a depender más de ácidos grasos y cetonas; el ritmo de ese cambio varía.[1]
- Las cetonas suelen seguir aumentando a medida que se prolonga el ayuno; una cifra más alta no es una meta de salud.[1][3]
- La pérdida de peso rápida no equivale a pérdida exclusiva de grasa: puede incluir agua, glucógeno y masa magra.[2]
- Más de 24 horas no es simplemente “más 16:8”. A partir de 48–72 horas, el margen para errores de hidratación, medicamentos y nutrición es mayor, y no debe tratarse como un reto personal.[1][2]
- Diabetes, uso de insulina o inhibidores de SGLT2, embarazo, lactancia, bajo peso, trastornos de la conducta alimentaria y enfermedad activa son razones para no hacerlo sin orientación clínica.[3][4]
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No existe un único límite universal. En investigación, el término suele reservarse para varios días con poca o ninguna energía, mientras que en búsquedas cotidianas puede usarse desde las 24 horas. En esta guía, 24, 36, 48 y 72 horas se presentan como puntos para entender cambios y riesgos, no como una progresión recomendada.[1][2]
Si buscas una rutina diaria en lugar de un ayuno de varios días, una ¿Cuántas horas ayunar al día? Elige una ventana que te funcione es un tema distinto y, por lo general, menos restrictivo.
Qué puede cambiar según la duración
Las horas no funcionan como interruptores. La última comida, los carbohidratos consumidos, la actividad, la masa corporal, la salud y los medicamentos cambian la respuesta. Esta tabla describe tendencias generales, no tiempos garantizados ni indicaciones para continuar.[1]
| Duración aproximada | Cambios que pueden ocurrir | Límite importante |
|---|---|---|
| Hasta 24 horas | El hígado libera glucosa almacenada; las cetonas pueden empezar a subir, pero suelen ser bajas. | No demuestra que hayas alcanzado un beneficio concreto. |
| 24–36 horas | El glucógeno disponible disminuye y aumenta el uso de grasa como combustible. | Hambre, dolor de cabeza, debilidad o mareo no deben ignorarse. |
| 36–48 horas | Puede aumentar la producción de cetonas y cambiar el equilibrio de líquidos. | El horario de medicamentos y la glucosa pueden requerir supervisión. |
| 48–72 horas | La cetogénesis puede ser más marcada; el ayuno ya no se parece a una práctica cotidiana de restricción horaria. | No es un umbral de “limpieza” ni una meta; los riesgos y la necesidad de valoración aumentan. |
| Más de 72 horas | La evidencia humana procede sobre todo de protocolos clínicos o supervisados de varios días. | No lo inicies ni lo prolongues sin evaluación profesional; la realimentación también puede requerir vigilancia. |
Cetonas: qué indican y qué no
El hígado produce cuerpos cetónicos cuando hay menos disponibilidad de glucosa y aumenta el uso de grasa. Durante las primeras 24 horas el aumento suele ser pequeño; la producción de cetonas puede acercarse a su máximo alrededor de tres días en estudios fisiológicos, pero las concentraciones y la experiencia individual varían.[1]
Tener cetonas no significa que el cuerpo esté “desintoxicándose”, que la autofagia se haya activado a una hora exacta ni que sea seguro alargar el ayuno. En particular, las cetonas elevadas con falta de insulina pueden formar parte de una cetoacidosis diabética, una urgencia médica.[3]
Peso, glucógeno y masa magra
La báscula puede bajar al principio porque el glucógeno se almacena con agua y porque hay menos contenido intestinal. En ayunos de varios días, la pérdida observada también puede incluir masa magra; una revisión de ensayos de ayuno prolongado señaló esta preocupación y que los efectos metabólicos duraderos siguen siendo inciertos.[2]
Por eso, no uses una caída rápida de peso como prueba de que el ayuno está funcionando bien. Si tu objetivo es organizar hábitos sin pasar varios días sin comer, un Plan de dieta de ayuno intermitente: qué comer en su período de alimentación responde a una necesidad distinta.
Riesgos y señales para detenerte
Detén el ayuno y busca atención médica urgente si presentas desmayo, confusión, dificultad para respirar, vómitos persistentes, incapacidad para beber líquidos o dolor intenso. En personas con diabetes, náuseas o vómitos, dolor abdominal, respiración rápida, confusión o cansancio marcado pueden acompañar a cetonas peligrosamente altas.[3]
No inicies un ayuno prolongado sin hablar primero con un profesional si estás embarazada o en lactancia, eres menor de edad, tienes bajo peso o desnutrición, tienes antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, diabetes, enfermedad renal o cardíaca, o tomas medicamentos que deben ingerirse con comida. Las personas que usan insulina o inhibidores de SGLT2 requieren una evaluación específica del tratamiento.[3][4]
Después de varios días con muy poca alimentación, la realimentación no es un detalle menor. Las personas con desnutrición o ayuno prolongado pueden estar en riesgo de alteraciones de fósforo, potasio y magnesio al reintroducir nutrientes; esto necesita valoración clínica, no una receta de internet.[5]
Lo que la investigación aún no permite prometer
La investigación estudia el cambio de combustible, las cetonas y procesos celulares relacionados con la disponibilidad de nutrientes. No establece una hora exacta de autofagia útil en humanos ni permite prometer que un ayuno de 48 o 72 horas tratará una enfermedad, reparará el cuerpo, retrasará el envejecimiento o superará a estrategias menos restrictivas.[1][2]
El criterio no es cuánto tiempo puedes aguantar. Es si el plan es apropiado para tu salud, tus medicamentos y tu relación con la comida.
Preguntas frecuentes
¿Qué le sucede al cuerpo tras 24 horas de ayuno?
Puede depender más del glucógeno almacenado y empezar a aumentar el uso de grasa y cetonas. El grado de cambio varía, y 24 horas no marca un beneficio garantizado.[1]
¿Es seguro ayunar 48 o 72 horas?
No se puede responder con un sí general. La seguridad depende de tu salud, tratamiento, estado nutricional, hidratación y supervisión. Un ayuno de varios días no debe presentarse como un reto de bienestar.[2][4]
¿Las cetonas altas significan que el ayuno es saludable?
No. Las cetonas son un combustible alternativo, pero no son una puntuación de salud. En diabetes, niveles altos de cetonas pueden requerir atención urgente, especialmente con síntomas de cetoacidosis.[3]
¿Cómo rompo un ayuno prolongado?
Si has pasado varios días con muy poca alimentación, no sigas consejos genéricos de redes sociales. La realimentación puede requerir evaluación de riesgos y seguimiento, sobre todo si hay bajo peso, desnutrición o enfermedad.[5]
En resumen
Durante un ayuno prolongado cambian el uso de glucógeno, grasa y cetonas, pero esos cambios no convierten 24, 48 o 72 horas en metas universales. Si aparecen señales de alarma, detente. Si tienes factores de riesgo o planeas un ayuno de varios días, consulta a un profesional antes de empezar y antes de reanudar la alimentación.
Aviso médico
Este artículo es información general, no una pauta médica. El ayuno prolongado puede afectar la glucosa, los líquidos, los electrolitos y los medicamentos. Busca orientación clínica antes de intentarlo si tienes una condición médica, usas medicamentos, estás embarazada o en lactancia, eres menor de edad, tienes bajo peso o antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria.
Referencias
- American Physiological Society. Complex physiology and clinical implications of time-restricted eating. Consultado el 16 de septiembre de 2026. <https://journals.physiology.org/doi/10.1152/physrev.00006.2022>
- Ezpeleta M, et al. Efficacy and safety of prolonged water fasting: a narrative review of human trials. Consultado el 16 de septiembre de 2026. <https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11494232/>
- American Diabetes Association. Control de las cetonas en la diabetes. Consultado el 16 de septiembre de 2026. <https://diabetes.org/es/vivir-con-diabetes/controlar-las-cetonas>
- Johns Hopkins Medicine. Intermittent Fasting: What Is It, And How Does It Work? Consultado el 16 de septiembre de 2026. <https://www.hopkinsmedicine.org/health/expert-qa/intermittent-fasting-what-is-it-and-how-does-it-work>
- Mehanna HM, et al. Refeeding syndrome: what it is, and how to prevent and treat it. Consultado el 16 de septiembre de 2026. <https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2440847/>